Estamos viviendo algo que nunca imaginamos que viviríamos, ni como sociedad ni como individuos.

Solo hemos visto escenarios parecidos en multitud de películas y series. Casualmente hace poco me apeteció ver de nuevo “Contagio”, y casi parecía que estaba viendo una premonición. Quise disfrutar del “tiempo extra” que nos ha dado esta cuarentena y tuve frente a mi lo que se nos avecinaba.

Vivir en la incertidumbre nos mantiene más atentos, más creativos. Ahora estamos centrados en tratar de resolver los imprevistos que nos surgen día a día, teniendo en cuenta la imposibilidad de movernos. Este panorama me recuerda un poco a cuando vivimos viajando, ya que cuando viajamos, por mucho que planifiquemos, estamos expuestos a situaciones de incertidumbre inesperadas, donde hemos de agudizar el ingenio y prestar atención a la información que se nos ofrece para poder resolver lo que nos concierne: comida, alojamiento, vuelos, desplazamientos… ¿A quién no le ha sucedido algún imprevisto en un viaje? Pues esto es lo mismo, día tras día de imprevistos e improvisaciones.

Resulta que siempre nos hemos quejado de la vida monótona que llevamos, donde tenemos toda la agenda llena y la semana completa. La compra, los niños, el trabajo, el asaderito del fin de semana, el rato de copas con los amigos… y ahora de repente es como si emprendiéramos un viaje donde no sabemos qué ocurrirá cada día. Ahora, además, pasamos cada día en un espacio relativamente pequeño como pueden ser nuestras casas, con todos los miembros de nuestra familia y sin poder acercarnos ni abrazar a los amigos ni conocidos.

Por eso insisto en ver esta difícil situación como un viaje. Es cierto que no es fácil, llevamos mucho tiempo 100% planificados, y ahora nos agobia el tiempo libre. Es cierto que no debemos descuidar el ponernos al día de las noticias y el seguir de forma actualizada las novedades en nuestro país y en el mundo, y sobre todo tratar de seguir los protocolos sanitarios y de seguridad para no contagiar a otros ni ser vectores de contagio.

Ahora, por fin, aunque parece que la Tierra ha tenido que frenarnos, tenemos la oportunidad de una tarde de lectura en la cama, acompañados de un buen té o café. Tenemos la oportunidad de disfrutar de un rato de películas… Hemos iniciado una rutina diferente, ya vendrán de nuevo las prisas y todo lo que ellas conllevan. Se acerca un cambio de época que sin duda marcará un antes y un después en nuestra sociedad, así que hagamos acopio de momentos bonitos para recordar, de situaciones de descanso, de música y de baile. Tras la incertidumbre de estos primeros días de aislamiento, se impone el disfrutar al máximo desde nuestro hogar.

Sabemos que todo esto conlleva también un gran cambio a nivel laboral, económico y educativo. Un cambio como hace años que no se ha visto ningún otro, seguramente mayor que el que nuestros hijos o nietos verán jamás. Entonces, aprender a vivir desde la incertidumbre se volverá fundamental.

Esta situación ha venido para quedarse, hemos de acostumbrarnos a transitarla y atravesarla en nuestra vida.

– Lidia Monzón – Speaker Inspiracional, Mentora y formadora.