La avena es uno de esos cereales que provocan gran controversia en cuanto a su consumo para los Celiacos y otras intolerancias.

La avena es muy rica en grasas poliinsaturadas (ácido graso linoleico), fitosteroles (avenasterol), fibra soluble (betaglucanos) y lecitina, que contribuyen a disminuir el colesterol.

  • Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico.

  • Contribuye a mantener la glucemia (niveles de azúcar en sangre) en límites normales, debido a su alto contenido en fibra.

  • Puede contribuir al equilibrio emocional en estados de nerviosismo y ansiedad, por su contenido en avenina, un alcaloide no tóxico que actúa sobre el sistema nervioso.

Al igual que otros cereales, la avena es deficitaria en los aminoácidos esenciales lisina y treonina, pero es rica en metionina, por lo que combinándola con legumbres (deficitarias en metionina) o con leche (deficitaria en aminoácidos azufrados), se obtienen proteínas completas.

Es el cereal más rico en grasa, ahora bien, la mayor parte de la grasa que contiene es poliinsaturada, un nutriente cardiosaludable que debe estar presente a diario en nuestra dieta.

En la publicación de diversos estudios se concluye que un mayor consumo de cereales integrales se asocia con menor tasa de mortalidad total por enfermedad cardiovascular en hombres y mujeres, como factor independiente a la dieta y estilo de vida.

 Los cereales integrales son aquellos a los que no se les ha eliminado la cáscara que lo envuelve, a diferencia de muchos productos falsamente integrales a los que únicamente se les ha añadido algo de salvado y su apariencia es pan con pintitas marrones, de esos hay muchos en el mercado.

Las recomendaciones actuales promueven un mayor consumo de granos integrales para ayudar a prevenir enfermedades como la obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.

Hay una gran diversidad para su uso en cocina y muy sencillas. Elaboraciones que van desde las galletas, pasando por pancakes o barra de cereales. O simplemente sin transformar, en la leche, yogures, etc.

En cuanto a su contenido proteico y si contiene gluten, hay que decir que sí.

En la avena, por su parte, existen unas prolaminas que reciben el nombre de aveninas. Que ya hemos mencionado con anterioridad. El porcentaje de proteínas de este tipo en la composición de la avena es de entre el 12 al 16 % del total de sus proteínas.

Aunque estas cantidades no son altas, hay estudios que han determinado que no son inocuas para los celíacos: se puede presentar una reacción a estas proteínas equiparable a la que desencadenan otras proteínas con gluten.

Un alimento que contenga avena y en el que figuren las menciones “sin gluten” o “muy bajo en gluten”, el contenido en gluten no puede sobrepasar los 20 mg/kg.

Instructora – Formadora en nutrición y sostenibilidad
Blanca Rouneau