El Reiki se desarrolló en Oriente, concretamente en Japón, en 1922, por el budista japonés Mikao Usui y llegó a occidente después de la Segunda Guerra Mundial. Podemos encontrar distintas vertientes y escuelas de Reiki, pero todas nacen de la misma persona, así que no importa a que escuela pertenezcas, lo importante es practicarlo.

El Reiki está reconocido por la Organización Mundial de la Salud como una terapia complementaria a la medicina tradicional, que actúa directamente en la raíz del problema, por medio de la transferencia de energía para facilitar el bienestar físico, emocional y espiritual de las personas mediante la imposición de manos para reconducir la energía entre los chakras y reequilibrar el organismo.

En su informe sobre Terapias Naturales (2011) el Ministerio de Sanidad reconoce su existencia, aunque plantea dudas acerca de la eficacia fisiológica de todos los medios no avalados por la ciencia occidental, pero entiende que puede ayudar a calmar o a mejorar el ánimo. Por este motivo decimos que es una Terapia Complementaria, no alternativa, ya que en caso de enfermedad debe considerarse como un complemento a la medicina tradicional o de la terapia psicológica convencional. Su valor calmante puede poner al receptor en disposición a afrontar su problema, pero no tiene ningún valor curativo ni debe hacerle cuestionar el tratamiento médico-farmacológico.

En total, existen 12 posiciones de manos que se aplican en todo el cuerpo de la persona tratada, empezando en la cabeza, recorriendo el cuerpo y terminando en las plantas de los pies. De esta manera se actúa en todos los puntos de energía vitales de nuestro cuerpo.

Las principales aplicaciones son:

  • Crecimiento personal y espiritual: Es una técnica muy sencilla para encontrar el camino, equilibrar y armonizar la vida.
  • Estrés: Acaba con el estrés y ansiedad, y produce plena relajación y paz.
  • Dolores crónicos: También aliviar dolores de artritis, reuma, artrosis, espalda y lumbares, dolores menstruales, migraña, dolores de cabeza etc.
  • Lesiones: Es bueno para acelerar el proceso de cicatrización y para soldar lesiones óseas.
  • Infecciones: Ayuda al cuerpo a aumentar su capacidad para luchar contra enfermedades virales, con lo que se refuerza el sistema inmunológico. Pero también puede acabar con la otitis, problemas gastrointestinales y diversas infecciones de la piel.
  • Cáncer: El Reiki se ha utilizado en combinación con quimioterapia para ayudar al organismo a mantener la fortaleza física necesaria para los tratamientos.
  • Depresión y enfermedades mentales: Esta técnica sirve para equilibrar energéticamente y espiritualmente a las personas.

Aunque para los orientales, en el Reiki es más importante la filosofía de vida recogida en estos cinco principios que la propia imposición de manos:

  1. Sólo por hoy no me enojo.
  2. Sólo por hoy no me preocupo.
  3.  Sólo por hoy soy agradecido.
  4. Sólo por hoy trabajo diligente y honradamente.
  5. Sólo por hoy soy amable con los demás.

El Reiki es una herramienta que podemos utilizar en cualquier ámbito de la vida, nos centramos sobre todo en el tratamiento en camilla, que es lo más conocido, o el tratamiento a distancia para aquellas personas que nos lo piden. También podemos utilizarlo para aquellas situaciones que se producen en el planeta donde lo que prima es la falta de amor.

– Maria Goretti

El Reiki es amor incondicional, sin importar a quien se le envía, persona o situación. Sirve para todos los aspectos de la vida. Lo mejor de todo es que no está reñido con ninguna religión, no importa la edad que tengas, puedes aprenderlo y si lo aprendiste, pero por el motivo que sea no lo utilizas no pasa nada, en cualquier momento puedes volver a implementarlo en tu vida.